La explanada de la comunidad de Vicente Guerrero volvió a latir con fuerza. Este sábado, la 28° Feria del Maíz y Otras Semillas Nativas se consolidó una vez más como el corazón de la defensa agrícola en Tlaxcala, reuniendo a lo largo del día a un aproximado de 3,000 a 4,000 personas que se sumaron a esta gran fiesta continua de identidad y soberanía alimentaria.
Un inicio lleno de gratitud y espiritualidad
La jornada arrancó en punto de las 10:00 de la mañana, no con un discurso, sino con el respeto a nuestras raíces. A través de una ceremonia tradicional, se pidió permiso y se honró a los dioses que guían el campo mexicano: el sol, la tierra, el aire y el fuego. Con profundo respeto, se le rindió tributo a la Pachamama (la Madre Tierra), agradeciéndole por el sustento, la fertilidad y la vida que nos regala ciclo tras ciclo.

El rescate de nuestro patrimonio
Hace 28 años, esta feria nació no como un espectáculo, sino como una necesidad vital de intercambiar semillas para asegurar la próxima cosecha. Ayer, esa esencia comunitaria brilló en su máximo esplendor. La plaza se vistió de colores gracias a los innumerables expositores y vendedores que nos acompañaron. Los asistentes pudieron admirar y adquirir hermosas artesanías, y ser testigos de la inmensa diversidad de nuestras semillas nativas; granos que representan una verdadera resistencia genética, pues han sobrevivido a sequías, heladas y siglos de historia sin perder su esencia.

Cultura, reflexión y el sabor de nuestra tierra
El programa estuvo nutrido de principio a fin. El público disfrutó de un mosaico cultural que incluyó bailables tradicionales, cuentos que alimentan a la imaginación, poesía que tocó el alma, charlas de concientización y la proyección de videos documentales.
Y como la memoria también se saborea, no podía faltar el delicioso y tradicional pozole, que como cada año, se ofreció de corazón a todos los invitados. La jornada se despidió al caer la tarde con el ambiente inmejorable de una trova muy hermosa que cerró el evento con broche de oro.
¡Gracias totales!
Todo esto no sería posible sin la suma de voluntades. Queremos extender nuestro más profundo agradecimiento:
- Al público en general, por asistir, abarrotar la plaza y mantener viva la esperanza.
- A los vendedores y expositores, por traer su trabajo digno y sus mejores cosechas.
- A todo el equipo organizador del Grupo Vicente Guerrero, por su dedicación inagotable para hacer de este espacio un escudo protector para nuestro campo.
Esta 28ª edición demuestra que el maíz no es solo un alimento, sino una forma de vida y un símbolo de identidad. El éxito de la feria reafirma el compromiso de las comunidades y organizaciones por proteger la diversidad de las semillas nativas y promover un futuro sustentable.
¡Nos vemos el próximo año para seguir celebrando que somos de maíz!

